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1. Situación:
Caminando por la Mesa de
Ocaña se llega al río Cedrón (“de los cedros”), afluente del río Tajo por su
izquierda; poco después nos encontramos con la villa de La Guardia sobre una
altitud de 690 metros, que hace honor a ese nombre porque “vigila” el llano,
después entramos en La Mancha.
Hay dos conceptos de región manchega, uno geográfico y
restrictivo y otro que se podría llamar histórico-literario, más amplio. La
Mancha geográfica es lo que venimos llamando hace mucho tiempo La Mancha
pura, también se la puede conocer con el nombre de La Mancha endorreica,
esto es, La Mancha de las lagunas, formadas en los pandos de un terreno de
por sí horizontal, por ello carecen sus aguas de fácil salida, esto es lo
que expresa el vocablo endorreico, “sin salida”.
Es la Mancha los ríos Cigüela, Riánzares, Amarguillo,
de las lagunas de Altillo, Tírez, Taray, Palomares, Salobral, Grande,
Peñahueca, de la Sal, de Quero, a la que alguién bautizó con el nombre de
“mar de Castilla”. Es la Mancha de Lillo, de El Corral de Almaguer, de
Tembleque, Villacañas, de Quintanar y de la Villa de Don Fadrique, de
Villafranca de los Caballeros, de Madridejos y Camuñas. Es la Mancha de los
despejados y lejanos horizontes, de las inmensas llanuras miocenas, de los
agudos capiteles de las torres de campanas orientando las interminables
carreteras.
En España hay dos grandes llanuras, una en la Meseta
Superior, concretada en la Tierra de Campos (campo quiere decir “llanura”),
otra en la Meseta Inferior, polarizada en La Mancha.
Esta tierra manchega de la que hablamos, corresponde a
la parte sureste de la provincia de Toledo (identificado en el mapa con el
color rosa), pero, es necesario decir que hasta el siglo pasado, hasta el
año 1833, la provincia se extendía por todo el antiguo partido de Alcázar de
San Juan, y que en el siglo XVI la provincia de Ciudad Real abarcaba un
reducido territorio en torno a esta capital, dándose el nombre de Campo de
Calatrava, Campo de Montiel a otros zonas que hoy forman parte de la
provincia de Ciudad Real.
Por último, diremos que mancha quiere decir “llanura
alta” o “meseta”.
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2. El término de Camuñas:
Parece que serpentea sobre el
límite provincial entre Toledo y Ciudad Real, es uno de los pueblos extremos
del sur de nuestra provincia. En él podemos advertir dos partes muy
diferenciadas y desiguales, la primera de llanura, avenada por el río
Amarguillo, en donde se instala el caserío de la villa, y la otra más
reducida, en donde se inicia el sistema Oretano o Montes de Toledo.

La figura del término es muy irregular, ensanchada
hacia el centro, se larga y estrecha en los lados noroeste y suroeste,
formando en ambos extremos dos triángulos, más agudo el del sur.
El término de Camuñas limita al norte con el de
Madridejos, al este con los de Villafranca de los Caballeros y Herencia, al
sur con este pueblo y El Puerto de San Juan y al oeste otra vez con
Madridejos.
Su extensión superficial es de 102 km2, que se reparten
en 77,08 km2 de parcelas agrarias (según censo de 1999) y el resto
correspondiente a parcelas urbanas y otras no registradas.
El núcleo urbano se encuentra situado a 654 m sobre el
nivel del mar.
Para más datos
ver información del Instituto
Estadístico de Castilla-La Mancha.
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3. Geología, minas y canteras:
El término de Camuñas forma
parte de la gran meseta miocena, salvo en el sur en donde se dan mantos de
pizarras del silúrico inferior. En el centro aflora una masa granítica,
tajada por el Amarguillo, que se abre paso a través de ella; sobre este
promontorio granítico se alza el caserío urbano. A este suelo granítico
corresponden los topónimos alcadén, El Chozo de las Peñas. Alcadén es un
vocablo árabe castellanizado, derivado de alcadán “especie de piedra blanca
casi semejante a un terrón de arcilla seca”; la palabra aparece ya en el año
1383 como tal en el Libro de Obra y Fábrica de la catedral de Toledo. En
nuestro caso viene a significar “suelo granítico”.
Como se ve es una geología relativamente compleja, por
ello no es extraño que se den minas, canteras y depósitos de yesos; las
primeras en el granito y en las pizarras, las segundas en el granito y las
terceras en el mioceno. Hay minas de cobre en el cerro de San Cristóbal,
también llamado Cerro del Calvario, y en el Corral de Juan Ranas. De plomo y
hierro en Las Cabezuelas. En el 1945 se explota una mina de grafito, llamada
La Cuerta, con una superficie explotable de veinte hectáreas. En el siglo
XVIII se denuncia un yacimiento de plata.
Respaldado el hecho minero la toponimia recoge las
siguientes alusiones: Almadén, esto es “La Mina”; otros lugares se llaman
Mina, Mina Fortuna. El topónimo Valdehierro indica existencia de este
mineral en el paraje. A sí mismo hay varias referencias a canteras y a yeso.
Bajo la superficie agrícola, se forma en estos suelos
miocénicos una capa caliza, llamada tosca, originada por la disolución de la
caliza superficial, arrastrada por el agua de lluvia, acumulándose en el
interior, como una masa sólida o dura costra caliza impermeable. Esta es la
razón de la permanencia de los mantos lacustres manchegos, formados por el
hundimiento de la tierra superficial y la impermeabilidad de la capa caliza
subyacente. También ocasiona el blanquecino de las aguas por la carga caliza
que comportan. Hay un topónimo muy expresivo: Las Tosquillas, referido al
fenómeno que acabamos de reseñar.
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4. Relieve:
Ya vimos que el territorio se
dividía en dos partes desiguales, la llanura y la sierra. En la primera se
alzan algunos cerros que dan nota de verticalidad a estos suelos de llanura:
Margaritón (vértice geodésico de 698 m.), Carrascalejo (732 m.), Cabeza
Gorda (742 m.), Las Cabezuelas (762 m.). Por lo general, en todos los
pueblos manchegos se suelen dar un cerro de San Cristóbal, cercano a la
población respectiva, aquí también lo tenemos, en Camuñas, sobre él se
levanta un antiguo molino de viento ya en el siglo XVIII al menos, hoy nos
quedan vestigios de su existencia; tiene una cota de 732 metros.

Ver caminero
La parte meridional y más estrecha del término, se ve
afectada por los derrames de la Sierra de Valdehierro, de la Mora y de
Mingoliva, todo perteneciente a un segmento del sistema de los Montes de
Toledo. También se advierten las sierras de Arando y de Manciporras. En este
suelo pizarroso se abren callejones, como el de Valde zarza, Valdespino, por
donde se despeñan algunas gargantas. También se dan agrestes barrancos, como
el Barranco del Aragonés. Las Tabernillas se alzan sobre una cota de 942
metros. Pero el gigante del territorio, en este aspecto del relieve, es la
ya mentada sierra de Manciporra, con más de mil metros de altitud.
Algunos topónimos definen el relieve, como Matallana La
Nava.
Entre las varias acepciones de la palabra taberna, una
es la de “choza, cabaña”, por eso nuestra sierra de las Tabernillas quiere
significar “sierra de las Chozas”.
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5. Aguas:
El río Amarguillo discurre
por el centro-norte del término, es el gran río camuñero; nace en el término
de Urda, pasa por el norte de esta villa, por el centro de la ciudad de
Consuegra, deja a su izquierda a Madridejos y Camuñas y desemboca en el
Cigüela (palabra ésta, que es una abreviación de cigüeñuela, “ave licustre”
que se da en estos parajes encharcados, endorreicos, de cuyos fondos limosos
se alimenta).
Camina el Amarguillo por un valle despejado, ancho,
cual corresponde a la vejez de estos ríos de La Mancha pura. Forma vegas
fértiles, pero afectadas por la salinidad o el salitre de sus aguas
salobres, de aquí ese nombre de “amarguillo”. Río de curso lento, de escaso
caudal, de prolongados estiajes, salvo cuando, por las torrenciales lluvias,
produce catastróficas inundaciones.
Otras corrientes de agua: los arroyos de Valdehierro,
con sus aguas cargadas de óxido de hierro, de ahí el nombre y el arroyo del
Ciego.
También contamos con algunas fuentes: del Fresno, de la
Garganta, de la Nava, Blanca, de Cubas, del Aragonés. Abundan los pozos,
poco profundos, sobre todo a lo largo del Amarguillo, en donde se cuentan
más de treinta y cinco, en el resto del término más de sesenta. Sólo nos
referimos a los señalados en las hojas del mapa topográfico nacional.
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6. Vegetación y
cultivo:
Antaño el monte cubría buena
parte del término; en el año 1950 sólo se registran unas trescientas
hectáreas de monte. Pero la toponimia recuerda aquel pasado montoso: Cruz
del Monte, Monte de Camuñas, Fuente del Fresno, El Chaparral, Carascalejo,
Valdezarza, Valdespino. Algunos se refieren a la antigua vegetación de
quercus.
Del cultivo quedan interesantes referencias: carril de
las Viñas, camino de la Guindalera, casa del Centenillo, carril de las
Olivas Viejo, El Campillo, La Granja, Cortijo de San Nicasio, Los Silos,
Silo.

En esta primera mitad del siglo XX, la cuarta parte del
término de Camuñas es propiedad de labradores forasteros, radicados en
pueblos colindantes. Se cultivaban trescientas hectáreas de vega, doscientas
se riegan con agua de pozo. Cinco mil hectáreas se cultivan de cereales. La
noria es sustituída por el motor, y así, en el año 1872, funcionan cincuenta
y siete, para usos hortícolas. En el año 1974 treinta y seis hectáreas se
riegan por aspersión. Al cultivo de la vid se dedican tres mil, al del olivo
quinientas, con un total de cinco mil olivos.
Para valorar la potencia agrícola, en esta segunda
mitad del siglo, utilizamos datos del 1972: en ese año se cuentan 519
explotaciones agrícolas, de ellas 46 con menos de una hectárea, 210 de una a
cinco, 195 de cinco a veinte, 61 de veinte a cien, una de cien a trescientas
y dos de más de trescientas hectáreas. Abundan los pequeños propietarios.
En la actualidad según el censo agrario de 1999 se
cuentan con 848 explotaciones con superficie agrícola, de ellas 538 de menos
de cinco hectáreas, 141 de cinco a diez hectáreas, 97 de diez a veinte
hectáreas, 50 de veinte a cincuenta hectáreas y 22 de más de cincuenta
hectáreas. Como observamos el número de explotaciones ha aumentado
fraccionándose aún más las propiedades existentes y aumentando de esta forma
el número de pequeños propietarios.
Para más datos
ver información del Instituto
Estadístico de Castilla-La Mancha.
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7. Ganadería:
Un censo pecuario de 1916 nos
muestra la riqueza ganadera de Camuñas en ese ya lejano año, cuando ni por
asomo se pensaba en la mecanización del campo; había entonces 36 caballos,
47 asnos, 70 mulas, 35 bueyes, 837 ovejas, 196 cabras y 193 cerdos, que
suman 1.513 cabezas de ganado de todas clases.
El censo ganadero de 1955 da las cifras siguientes: 9 cabezas de vacuno, 15
de caballar, 268 de asnal, 525 de mular, 2.628 de lanar, 356 de cabrío,
1.824 conejos y 3.360 de aviar.
De esta ganadería, sobre todo de la carne y lana,
tenemos los siguientes topónimos: Cañada del Soriano, Chozo de las Peñas,
sierra de las Tabernillas (en donde hubo chozas para los cabreros), camino
de la caso de Los Machos, carril de las Vaquerizas o de las Vacas, por
último, Palomar de Garrido.
De aquellos tiempos, en los que el trabajo del campo
cargaba sobre las sufridas espaldas y brazos del labriego y de los animales
agrícolas, han venido estos en los cuales la industrialización ha hecho más
llevadera la vida de áquel y fácil su tarea así en el año 1972 teníamos 94
tractores, 15 motocultivadores, 5 subsoladores, 102 cultivadores, 22
sembradoras de cereales, 8 abonadoras, 3 pulverizadoras, 4 segadoras de
forraje, 2 empaquetadoras, 10 cosechadoras automáticas, 2 arrancadoras de
remolacha, 222 carros agrícolas, 92 remolques de tractor, 3 elevadoras
mecánicas y 2 molinos de piensos; ahora, según el censo agrario de 1999, los
datos han experimentado un aumento pasando a 283 tractores y 24
motocultivadores por ejemplo.
Para más datos
ver información del Instituto
Estadístico de Castilla-La Mancha.
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8. Carriles, caminos y
casas de labor:
Son las indicadas en el
epígrafe, otras tantas causas de diferenciacón geográfica y por tanto de
localización, más, si se trata como en este caso, en general, de suelos de
llanura.
Así tenemos, aparte de los citados anteriormente, los
siguientes carriles: del Madriguerón, de la Casa del Infante Don Felipe de
Borbón (hijo de Felipe V y de su segunda esposa Isabel de Farnesio; nace en
Madrid el 1720, aparte de Gran Prior de Consuegra fue duque de Parma,
Plasencia y Guastalla), de la casa del Caño, de la Regatona (de la “que
vende al penor”); Senda de Cubas, esta ya en la sierra.
Caminos: del Fraile Negro, de la Guindalera, de la casa
del Gamarro (esta palabra significa “correa en el atalaje del caballo, que
impide que el animal levante o baje la cabeza nerviosamente”; derivada del
latino camus, aunque alguno sostiene que es de origen vasco, cosa poco
probable).
Casas: del Diablo, de Moreno, del Silo, del Marto, del
Villaseñor, del Tírez.
En esta toponomia de carriles, caminos y casas de
labor, podemos destacar los diversos originados en causas religiosas: Cruz
del Monte, Fraile Negro, Casa de San José, Religioso (dos referencias),
Cortijo de San Nicasio, casa del Diablo.
Otros pagos: Silos (“depósito de trigo”), Mojón y Los Cotos, los Parraos,
Párraga (estos dos últimos en la línea de “vid levantada”, “cercado”,
“granero”); Tric-Trac (onomatopeya de “llamar”).
Ver Carta Arqueológica
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Bibliografía:
• Cofradía Internacional de Investigadores. D.
Fernando Jiménez de Gregorio. Beresit nº1. 1987
• Instituto Estadístico de Castilla La Mancha
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